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Los anglicismos… ¿amor u odio?

Follower, influencer, youtuber, e-mail, business, gameplay… Podríamos seguir, y la lista sería interminable. No paramos de oír este tipo de palabras cada día e, incluso, tan acostumbrados estamos ya que ni nos damos cuenta. Es más, hay personas que saben mucho más inglés del que creen, ya que emplean estos términos todos los días. Algunos los odian, otros son «fans» incondicionales… un momento, ¿eso era otro anglicismo?

Lo mejor para formar una opinión propia sobre este tipo de palabras es que empecemos por conocer qué son exactamente y los tipos que hay.

Según la RAE, un anglicismo es un «Vocablo o giro de la lengua inglesa empleado en otra». Y es que eso es exactamente. Se trata de palabras o formas de expresión procedentes de la lengua inglesa que se emplean comúnmente en otra, en nuestro caso, en español. Es decir, son extranjerismos: palabras o expresiones que una lengua toma de otra y que normalmente se adapta fonética y gramaticalmente, como «fútbol», o se incorpora tal cual, sin cambios, como coworking.

A continuación, enumeramos una serie de áreas temáticas en las que más se utilizan los anglicismos y ejemplos de cada uno.

Tecnología

software – hardware – folder – network – bug – chip – feedback – link – mouse – roaming-speakers – laptop – tablet – e-mail – smartphone – bluetooth

Medios de comunicación y redes sociales

like – follower – influencer – stalkear – hype – share – comment – post – podcast – live- hater – online – copyright – selfie – newsletter

Deporte

basket – gol – córner – penalti – voleibol – personal trainer – footing –

Ocio

thriller – spoiler – reality show – trailer – hobby – celebrity – pub – backstage

Economía

flow – holding – stock – cash – funding – outlet – dumping – start-up

Gastronomía

bacon – burger – sandwich – happy hour – brunch – healthy – fingers – food truck – milkshake

Es cierto que incorporar palabras de otras lenguas aporta riqueza al idioma pero, a la vez, es un arma de doble filo porque hace que se vaya perdiendo la propia riqueza de nuestra lengua, nuestras propias palabras. Además, el español cuenta con un vocabulario muy amplio y, la mayoría de las veces, ya existe una palabra en español para referirnos a aquello que estamos nombrando con el anglicismo.

Entonces, ¿por qué abusar tanto del uso de estas palabras? La mayoría de las veces es por la precisión del significado, es decir, no se nos entenderá exactamente igual si en lugar de decir hardware decimos «componentes físicos». Está claro que diciéndolo en inglés se entiende mejor y somos más concretos y, ¿por qué no?, más modernos.

Es precisamente por eso que uno de los sectores de la población que más utiliza este tipo de palabras son los jóvenes, sobre todo los adolescentes, ya que son los que más en contacto están con las nuevas tecnologías y, por tanto, con el inglés.

¿Es preferible emplear los anglicismos o mejor apostar por el uso del castellano, en los casos en que sea posible?

Es una cuestión difícil. Por un lado, están los que acogen con los brazos abiertos todas aquellas palabras y expresiones procedentes del inglés, porque consideran que se expresa mejor el concepto al que se refieren. Por otro, están aquellos que se cierran por completo a estas palabras porque piensan que cuanto más nos abramos a ellas, más posibilidades hay de que se desgaste nuestra propia lengua.

Lo mejor para evitar este debate es considerar la situación y reflexionar sobre qué sería más aconsejable utilizar, dependiendo siempre del caso. Por ejemplo, la palabra e-mail se podría sustituir por «correo electrónico» en todos los casos y se entendería exactamente igual, sin embargo, no ocurre lo mismo con smartphone y «teléfono inteligente», ya que no tiene la misma fuerza en español que en inglés.

Por su parte, la RAE vela siempre por que prevalezca el uso del castellano frente a otras lenguas; sin embargo, cada vez se está abriendo más a que se incluyan expresiones y palabras extranjeras. Por eso, recomienda que se empleen los extranjerismos solo cuando la situación lo requiera, como ya hemos comentado.

Y tú, ¿dirías que eres fan o hater de los anglicismos?

Raquel Martínez Miralles
Raquel Martínez Miralles
Traductora EN/FR-ES. Creadora de contenidos

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